sábado, 26 de octubre de 2013

Uniendo nuestras manos.
Incinerando con amor al mundo que nos dio la espalda…  Somos algo fatal, algo bello, algo mórbido…
Con el alma herida caemos en el ataúd.
No buscamos el silencio, buscamos el descanso.
Nos ahogamos mientras corremos entre las estrellas con un amor desnudo e incinerado por la lujuria.


Benedicto Dzul Ornela 

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