Tus
tiernos labios sonriéndome desde la distancia.
La
sangre corre por mis venas haciendo latir más fuerte mi corazón. Mi sonrisa se
desesperó al ver tus ojos brillando como sol en cielo nocturno. Tu cariño
cayendo en mí como tempestad en el horizonte.
Agonizando
y saboreando tus palabras en el umbral de abrazo. Estando conscientes de que
aquel momento. Aun siento la brisa de tus cabellos….
Benedicto
Dzul Ornela
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