Embriagándome
de nostalgia.
El
aullido de un corazón a la deriva, la tristeza de una lágrima, una gardenia en
tu sepulcro, un alma inocente.
Aun
veo el calor de tu sonrisa, aun siento tus tiernos ojos diciendo: “Llegó mi
hora”…
El
Astro Rey lloraba… todos lloraron…
Benedicto
Dzul Ornela
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