sábado, 19 de octubre de 2013

Embriagándome de nostalgia.
El aullido de un corazón a la deriva, la tristeza de una lágrima, una gardenia en tu sepulcro, un alma inocente.
Aun veo el calor de tu sonrisa, aun siento tus tiernos ojos diciendo: “Llegó mi hora”…
El Astro Rey lloraba… todos lloraron…

Benedicto Dzul Ornela

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