sábado, 30 de noviembre de 2013

La Pasión de Salma

La calle estaba sorda, ningún ruido hacía eco.
Caminaba en zigzag, aprovechando mi soledad para moverme libremente… olvidando su muerte.
El Sol se despedía de mí enviándome unos tenues rayos de luz…
La melodía se repetía en mi mente…
Mis tímpanos ciegos repetían una y otra vez esas notas…
Escuché mis lágrimas recorrer mi cara y sentí como caían al suelo agonizando.
¿Sonaba un piano o era mi cabeza? No lo sé, no estoy seguro. No sé que es real y que no.
¿Sonaba un piano o era mi cabeza? ¿Sonaba un piano o era mi cabeza?...
El sonido navegaba en las suicidas ráfagas de viento, mi pulso se aceleraba y yo sentía tu presencia.
Me guió el afinado compás por un camino al cementerio.
Su sonido me envolvía y besaba los tímpanos.
A tu sepulcro llegué persiguiendo una sensación casi vana…
La noche colocó su encaje… el Sol había muerto.
El Sol había muerto… la noche colocó su encaje… el Sol había muerto, había muerto y la noche lo festejaba colocando su encaje… el Sol había muerto en una noche… como tú… habían muerto de la misma forma, apagándose lente y dolorosamente…
Estabas ahí… arrodillada en el suelo, tus manos tocaban la lápida como si fuera un piano.
Vestías un opaco y triste vestido azul infierno algo chamuscado. Tu cabello lloraba… tus manos quemadas…
Me senté a su lado.
--¿Aún sigues aquí? – Le pregunté
--Sí
-- Quiero ver tu cara
--¿Estás seguro?
--Sí
--…
--…
Lo que vi…
Sus ojos me miraron fijamente, su cara estaba pálida y algo chamuscada: el fuego había besado su cara… pero su hermosa sonrisa seguía intacta.
Su cara fue rejuveneciendo, era como si el fuego nunca la hubiera tocado.
--Has estado llorando –le dije—hasta que tus ojos se han secado. Recuerdo esa sensación.
--¿La recuerdas? – Me preguntó
-- Sí…
--¿Qué me pasó Benedicto?
--¿Quieres saber?
-- Sí – Contestó tristemente
--…
--…
--Las voces hacían eco… las personas sonreían, algunos lloraban de emoción… anunciaron tu nombre. Una agonía de aplausos perturbaba el silencio – Le dije--.
Su rostro manifestó una sonrisa… tal vez era porque lo recordaba… nunca lo sabré
--Un alegre piano negro de cola destacaba del resto de la alegre orquesta –Proseguí—Los violines empezaron con su melodía a masturbar a los oídos. Los demás instrumentos besaban al silencio.
Un silencio emotivo de agonía consumió a las almas espectadoras.
Tus dedos comenzaron a acariciar el piano, tus finos pies azotaban los pedales.
Tus manos comenzaron una orgía de pentagramas.
Las gotas salían como lluvia a las flores. Los acordes danzaban en los corazones y el dulce y desesperado sonido le hacía el amor a nuestros oídos.
--Lo recuerdo – Me interrumpió.
--Yo también Salma, yo también…
-- Continua, por favor – Me exigió
--Los gritos resonaban entre el público. Había una mujer que gritaba. Otra lloraba y unos niños pedían a gritos a sus madres. Tu mundo estaba por morir… el baile de fuego infernal comenzaba, la gente corría como cúspide de diluvio. Los miembros de la orquesta huían protegiendo a sus instrumentos…
--Ahora lo recuerdo mejor—me dijo
--Lo sé Salma…--Contesté--  Tu pasión por el piano nubló tus sentidos. Los espectadores eran aplastados por los pies de otros, los niños se incineraban, el amplio escenario ardía como la ira del Diablo… El baile de llamas se movía al mismo compás de la melodía. El alegre escenario fue derrumbándose convirtiéndose en ruinas… Todos huyeron… Menos un alma… tú mi querida Salma… te quedaste ahí… solo un alma se quedó… tú mi querida Salma…
-- Lo sé – dijo mientras esbozaba una lágrima
--…
-- Continúa Benedicto – Exigió
-- Intenté buscarte, pero era demasiado tarde. El muro infernal consumía todo vestigio de vida… adiós Salma, dije al fuego, mientras mis lágrimas lloraban.
--Todo acabó para mí – Me dijo
-- Sí Salma… todo acabó
--…
-- Solo encontramos tus aretes en forma de corazón…
-- ¿Los que me regalaste en mi cumpleaños?
-- Así es…
--¡Lo sabía! Cuando me levanté entre las almas no los encontraba.
--Los traje a tu sepulcro
-- ¿¡Sí!?—contestó con admiración
-- Así es Salma
Ella sonrió al mismo tiempo que yo. Saqué los aretes de una cajita de cristal. Con delicadeza tomé los aretes y se los coloqué en sus orejas… estaban tan tristes como yo…
--Ahora estoy lista Benedicto – Me dijo con lágrimas en los ojos—
--Te voy a extrañar Salma
-- Yo también Benedicto
--… -- Quedé mudo sin contener las lágrimas—
--Te estaré esperando Bene
--…
Se acercó a mí, sentí sus labios rozar la comisura de los míos y de mi mejilla.
--Te amo Benedicto – Dijo en un suspiro
--Yo también te amo Salma.
Colocó s cabeza sobre mi hombro y la abracé… su melodía había terminado. Colocó su cabeza sobre mi hombro y la abracé… su melodía había terminado…
Se esfumó como flor terminando primavera…
Me quedé ahí sintiendo su ausencia… esperando a que los cuervos me comieran y que la muerte me decapitara con su hoz.


Benedicto Dzul Ornela

sábado, 23 de noviembre de 2013

Hoy te vi

Era un día nublado, estabas en la lejanía de una estrella.
El viento azotaba tu cabellera, la hacía galopar al compás de las nubes.
Era un momento tristemente mágico, era como si no estuvieras muerta…
La lluvia comenzó a recitar su poema, el cual se convirtió en una orquesta fúnebre.
Tu figura se perdió en el eco de una lágrima… lo sé, solo era un espejismo. 
Fui  a tu sepulcro a platicarte lo ocurrido hace unos momentos.



Benedicto Dzul Ornela

sábado, 16 de noviembre de 2013

Sigo aquí



Caminaba observando las persona pasar…
¡Oh! El reloj que aprisiona mi muñeca sonaba desafinado. Eso solo significa una cosa: es hora de mis pastillas.
Saqué el frasco naranja y las tomé.
Una señora de unos 50 años me observaba, tal vez se dio cuenta que, por el bien de todos, debía tomar las píldoras. Solo le sonreí, lamentablemente gimió diciendo: “Este es un enfermo”.
Ignoré eso.
A medida que seguí caminando, las flores caían del cielo… ¿o era la lluvia? No estoy seguro.
Sentí que las flores estaban húmedas y concluí que era lluvia disfrazada en primavera.
El agua caía en mi cuerpo y un tenue arco iris mórbido se reflejaba en el opaco y dulce cielo.
Corrí desesperado como si la guadaña de la muerte me siguiera, como si la tormenta invadiera mis sueños.
Fue entonces que me di cuenta que corría en círculos, la ciudad comenzó a deformarse y los pájaros entonaron la marcha fúnebre de un último adiós…
Las lágrimas corrían por mis mejillas mientras intentaba saber lo que pasaba.
En ese momento mi corazón se detuvo, todo a mi alrededor también…
Sentí como mi vida se ahogaba en un diluvio…
Desperté…
Aún estaba con mi camisa de fuerza encerrado en una habitación del manicomio. ¿Fue un sueño? No lo sé… quizá sí… o tal vez solo era un recuerdo nostálgico.


Benedicto Dzul Ornela


sábado, 9 de noviembre de 2013

Siento tu presencia, no distingo si es mi mente o la realidad.
Es como si los temores y deseos cobraran vida y a la vez se suicidaran.
Es como una flor despertando, es como un eco sin sonido.
Es un infierno de pasiones.
Es un cielo de ilusiones.
Es el sepulcro de nuestras miradas.



Benedicto Dzul Ornela
El día transcurre.
La agonía no cesa.
El dolor es insoportable.
La llama de mi vida se apaga.
La luna dejó de brillar.
El Sol está tan frío como el abismo.
Aún no sé dónde estoy.
Me ahogo en el mar de tristeza… aún puedo ver un faro en la oscuridad, sin embargo, esa luz ya se extinguió…

Benedicto Dzul Ornela  
El cielo se vistió con un traje fúnebre y nublado.
Las hojas caían arrancadas de los árboles.
La multitud se horrorizaba y las nubes tambaleaban al compás del viento.
El cielo estaba a punto de caerse…


Benedicto Dzul Ornela

sábado, 2 de noviembre de 2013

Estimado lector.
Como te habrás dado cuenta, mis recientes poemas publicados son más pesimistas que los anteriores, esto se debe a que en un principio solo escribía de esa temática, y me atreví a publicarlos. Aun así, después de terminar de publicar dichos poemas, seguiré con los más recientes.

También puedes disfrutar de mis poemas en:  http://www.cortorelatos.com/   donde estoy bajo el seudónimo de: “Taciturno”. Ahí estoy en la categoría de “Drama”. Y a partir de la próxima semana también estaré en “Microrrelato y Adultos/eróticos”. A ésta última categoría le crearé su blog exclusivo. Más a delante publicaré los enlaces para dicho blog.

También puedes seguirme en Twitter:  @BenedictoDzul

Muchas gracias por regalarme unos minutos de tu tiempo en leer mis poemas. Si gustas leer algún tema en especial o si tienes alguna opinión y/o sugerencia, por favor házmelo saber.

Gracias, que tengas un buen día.

Benedicto Dzul Ornela
Te empiezo a buscar…
Intento verte…
Tu soledad solo respiro.
Maldigo el día en que partiste.
En tu sepulcro duermo yo.
Dejó el canario de cantar…
Mi primavera se enfría y en tu recuerdo se asfixia.
Ha pasado más de 4 años en que tus ojos escuché.
Mis fuerzas se agotan y la esperanza se suicida, la nostalgia es cruel.
Espero con ansias en que te levantes de tu sepulcro.


Benedicto Dzul Ornela
Este poema lo escribí hace dos años, a una de mis mejores amigas: Luz Alondra.


El mar de tu vacío es tu sepulcro.
Te ríes lamentándote de vivir.
Eres una flor sin jardín.
Eres una luz oscura.
Eres la nota de un viejo violín
Eres el silencio de un ave.
Eres la muerte de mi corazón.
Tu cabello ondulado como las olas del amor. Tu rostro angelical, tu mirada optimista. Tus ojos de un color vacío como la miel. Labios pequeños y tentadores. Oh, alondra eres magnífica.

Benedicto Dzul Ornela
Surge la duda… ¿Estás viva aún?
Recuerdo tu sonrisa… pálida como la flor, seductora como el agua en el desierto.
Platicar contigo es como estar en la playa y sentir las olas chocar en los pies mientras las gaviotas cantan al ritmo de la puesta de Sol.

Benedicto Dzul Ornela
El cementerio era más frío que los sentimientos del Diablo…
De mis ojos salían lágrimas…
En mis oídos retumbaba el eco de tu voz.
El olor de tu ataúd me debilitaba.
No sé si era tu recuerdo o el dolor que sentía, pero no había dormido en un millón de años.
Nunca me fallaste…
Prometiste un por siempre…
¿Cuándo volverás del más allá?
¿Aún estas viva?


Benedicto Dzul Ornela