sábado, 26 de octubre de 2013

Tus labios son criptas guardando mi amor.
Mi paraíso eres tú… y falleciste…
Me llevas tan alto como los cielos… y caemos juntos a un infierno  de crueldad donde nuestro amor florece.
Como pájaro extrajiste la flor de mi vida, y ahora sólo tengo tu sepulcro.
De mis poemas solo sale el eco muerto de mi alma.
Mis latidos buscan tu recuerdo en mi corazón…


Benedicto Dzul Ornela 
El cielo se enmudeció, las nubes tristes ocultaron al sombrío Sol. Comenzó una fúnebre sinfonía de lluvia ligera. Las gotas de lluvia caían sobre su ataúd, las gardenias se impregnaban de angustia.
Las almas daban un concierto de lamentos, sollozos y lágrimas…
Podía sentir tu espíritu alejarse de mí


Benedicto Dzul Ornela
Uniendo nuestras manos.
Incinerando con amor al mundo que nos dio la espalda…  Somos algo fatal, algo bello, algo mórbido…
Con el alma herida caemos en el ataúd.
No buscamos el silencio, buscamos el descanso.
Nos ahogamos mientras corremos entre las estrellas con un amor desnudo e incinerado por la lujuria.


Benedicto Dzul Ornela 

domingo, 20 de octubre de 2013

Siento la brisa de tu mirada, no distingo si es un sueño o es la realidad. Siento tus brazos abrazarme y escucho el eco de tu voz lejana en el horizonte.
Un infierno de dos almas sepultadas por la nostalgia de un sepulcro y un cielo por los bellos momentos que se marchitan lentamente en el jardín.

Benedicto Dzul Ornela
Te busqué todos los días… y sólo encontré tu sepulcro.
Comienzo a llorar y recordar.
No distingo si es la lluvia o mis lágrimas… La vida es muy triste…
Aun siento tu calor…
Aun siento tu alma…
Aun te recuerdo
Dijiste que nos volveríamos a ver… ¿Dónde estás? ¿Estás bien? ¿Estás viva aún? ¿Aun estás en tu sepulcro?


Benedicto Dzul Ornela

sábado, 19 de octubre de 2013

La esperanza de volver a verte se consume como una vela en altamar.
La agonía besa mis labios al ver las gardenias de tu sepulcro.
Aun me atormento pensado que esto es una pesadilla, pero nunca voy a despertar.
Al momento de tu partida la sonrisa se esfumó de mi rostro y mis ojos se secaron por el llanto…
Esperaré el día en que me una a ti…

Benedicto Dzul Ornela
En la sombra de tu luz habita mi nostalgia.
En cada lluvia mi alma es enterrada.
¿Recuerdos o sueños? Ya no puedo distinguirlo
Al no tenerte las nubes opacan al Sol y las flores de esperanza se suicidan.
Sal de tu sepulcro, tal vez así, volvamos a vivir…

Benedicto Dzul Ornela
Embriagándome de nostalgia.
El aullido de un corazón a la deriva, la tristeza de una lágrima, una gardenia en tu sepulcro, un alma inocente.
Aun veo el calor de tu sonrisa, aun siento tus tiernos ojos diciendo: “Llegó mi hora”…
El Astro Rey lloraba… todos lloraron…

Benedicto Dzul Ornela

sábado, 12 de octubre de 2013

Tus tiernos labios sonriéndome desde la distancia.

La sangre corre por mis venas haciendo latir más fuerte mi corazón. Mi sonrisa se desesperó al ver tus ojos brillando como sol en cielo nocturno. Tu cariño cayendo en mí como tempestad en el horizonte.

Agonizando y saboreando tus palabras en el umbral de abrazo. Estando conscientes de que aquel momento. Aun siento la brisa de tus cabellos….


Benedicto Dzul Ornela
Este poema pertenece a mi conjunto de: “Pasiones Obsesivas”

¡Oh! Aquí en el centro del valle, contemplando con mi vista los sabrosos peñascos que con gritos piden ser explorados.
Mi gran éxtasis, me estoy volviendo loco, ya no tengo conciencia, solo deseo llegar a la gran ciudadela y fallecer ahí.
¡Oh! Mi gran hambruna, creo que comeré dos bollos suaves y deliciosos, pero tendré que salir de mi amada ciudadela.
El viaje terminó, no importa, aunque estoy sin energías, tengo el recuerdo de aquella ocasión…


Benedicto Dzul Ornela
ISABEL TIRÓ MIS CACAHUATES

Aquel golpe hacia esos cacahuates me asustó.
Ella había lanzado el golpe Ad libitum y sólo se reía sin parar.
La miré con curiosidad, ella respondió, aferrándose, a que lo hizo sin querer.
Reclamé en Ánimus jocandi, pero ella solo era controlada por la risa… aún resuena en mis oídos el eco de mis cacahuates cayendo al suelo, y la risa de maldad de Isabel… ¿Fue mejor para los cacahuates aquella escena? ¿Era preferible morir en el suelo a morir entre mis dientes?
Me gustaría saberlo…

Benedicto Dzul Ornela

*Ad libitum: ‘Por el deseo’, a voluntad, al gusto.

*Ánimus jocandi: ‘Ánimo de bromear’. Expresión empleada para indicar que una cosa está dicha con ánimo irónico o de broma, y que no puede ser tomada en serio; o no ha habido intención de ofender.
Oscuro cabello cincelado en armonía, que cae como eco del Sol sobre tus hombros.
Ojos abismales que guían a un barco a la tentación. Y están coronados por bellas cejas y suaves pestañas. Nariz pequeña y fina.
Suaves labios color cereza marrón, que emiten sinfonía de palabras.

Su mirada tristemente optimista es sinónimo de belleza.

Benedicto Dzul Ornela

jueves, 3 de octubre de 2013

Hoy al salir al jardín hablé con una mariposa:
-Parece que me queda poco tiempo –Dijo ella-
-No lo sé. ¿Qué te hace pensar eso?
-Simplemente tu sonrisa me exhorta a salir corriendo
-¿Y por qué no lo haces?
-Porque todos somos sadomasoquistas
-Me dio gusto verte, no te haré daño.
-¿Es porque soy de color azul con marrón?
-Así es…

Benedicto Dzul Ornela
Tu cabello castaño como el fúnebre otoño. Tu mirada tan encantadora como el arco iris.  Al verte creí que había muerto, ya que vi tu cara angelical. Tus tentadores labios como el fruto prohibido. El eco de tus palabras, retumbando en mis oídos, me llevan al veneno de tu amor donde tus besos son el antídoto.

Benedicto Dzul Ornela
Les pido disculpas debido a que no pude publicar poemas en estos días,  estuve enfermo y no logré subir mis poemas.
Benedicto Dzul Ornela
NUESTRO LAGO
Desperté…
Los filosos rayos de Sol acariciando mi cuerpo, mientras trataba de recordar lo sucedido la noche anterior. ¡Sorpresa! ¡Recordé todo! Habías ido a nadar al lago, cerca de la cabaña. Pero… ¿Dónde estabas ahora? Mi cabeza dio innumerables vueltas tratando de recordar lo sucedido pero sin éxito.
Empiezo a buscarte con desesperación, las pequeñas olas del frío lago golpeando la orilla, los salvajes pájaros entonando sinfonías, el Sol fatigándome, y tu mi amor desaparecida.
Empiezo a gritar sonidos mudos, el aire me hace falta, ¿Dónde estás mi amor?
Hundo mi cuerpo en el agua, comienzo a bucear, respiro, buceo, respiro, buceo…. Con la falsa esperanza de encontrarte.
Han pasado horas desde que desperté, el hambre abandona mi cuerpo, decepcionado, porque ya no lo siento. Pies…. Mis pies lastimados ya no los siento.
Arrastrándome salgo del agua, tratando de imaginar tu optimista sonrisa, ¿Qué ha pasado? De repente escucho gritos… esas voces dicen “deténganlo, rápido, duérmanlo si reacciona mal”….
El terror me invade. Busco de donde vienen las voces para pedirles ayuda. Pero comprendo que están en mi cabeza.
La angustia es dueña de mi mente, mi cuerpo solo obedece a la desesperación.
El sueño me cubre con su manto, me envuelve una sensación de placer y calidez, es ella, la muerte viene por mí.
Despierto en una habitación con paredes blancas. No había estado en un lago, sino… estaba loco. Y tu mi amor…. Logro verte por el pequeño vidrio de la puerta, estas golpeada, demacrada, y llorando. ¿Quién te hizo esto? Me pregunto.
La respuesta es simple…. Fui yo mi amor.
Siento la ya pasada sensación otra vez, y empiezo a sentirme encadenado.
¿¡Mi amor donde estas!?  Empiezo a gritar pero solo notas mudas salen de mi boca. Las lágrimas corren desesperadas en mis mejillas….todo se vuelve oscuro…adiós mi amor…


Benedicto Dzul Ornela
La lluvia de mi ilusión cesó.
Estuve bajo los relámpagos esperando poder ver tu reflejo.
Las gotas de lluvia nublaron mis ojos. Caí de rodillas, el astro rey combatía contra las nubes coléricas… ¿Se atreverían a hacernos daño?
Poco después la Luna impuso su reinado… pero nunca pude ver tu reflejo


Benedicto Dzul Ornela

La lluvia de mi ilusión cesó.
Estuve bajo los relámpagos esperando poder ver tu reflejo.
Las gotas de lluvia nublaron mis ojos. Caí de rodillas, el astro rey combatía contra las nubes coléricas… ¿Se atreverían a hacernos daño?
Poco después la Luna impuso su reinado… pero nunca pude ver tu reflejo


Benedicto Dzul Ornela