NUESTRO
LAGO
Desperté…
Los filosos rayos de Sol acariciando mi cuerpo, mientras
trataba de recordar lo sucedido la noche anterior. ¡Sorpresa! ¡Recordé todo!
Habías ido a nadar al lago, cerca de la cabaña. Pero… ¿Dónde estabas ahora? Mi
cabeza dio innumerables vueltas tratando de recordar lo sucedido pero sin
éxito.
Empiezo a buscarte con desesperación, las pequeñas olas
del frío lago golpeando la orilla, los salvajes pájaros entonando sinfonías, el
Sol fatigándome, y tu mi amor desaparecida.
Empiezo a gritar sonidos mudos, el aire me hace falta,
¿Dónde estás mi amor?
Hundo mi cuerpo en el agua, comienzo a bucear, respiro,
buceo, respiro, buceo…. Con la falsa esperanza de encontrarte.
Han pasado horas desde que desperté, el hambre abandona
mi cuerpo, decepcionado, porque ya no lo siento. Pies…. Mis pies lastimados ya
no los siento.
Arrastrándome salgo del agua, tratando de imaginar tu
optimista sonrisa, ¿Qué ha pasado? De repente escucho gritos… esas voces dicen
“deténganlo, rápido, duérmanlo si reacciona mal”….
El terror me invade. Busco de donde vienen las voces para
pedirles ayuda. Pero comprendo que están en mi cabeza.
La angustia es dueña de mi mente, mi cuerpo solo obedece
a la desesperación.
El sueño me cubre con su manto, me envuelve una sensación
de placer y calidez, es ella, la muerte viene por mí.
Despierto en una habitación con paredes blancas. No había
estado en un lago, sino… estaba loco. Y tu mi amor…. Logro verte por el pequeño
vidrio de la puerta, estas golpeada, demacrada, y llorando. ¿Quién te hizo
esto? Me pregunto.
La respuesta es simple…. Fui yo mi amor.
Siento la ya pasada sensación otra vez, y empiezo a
sentirme encadenado.
¿¡Mi amor donde estas!?
Empiezo a gritar pero solo notas mudas salen de mi boca. Las lágrimas
corren desesperadas en mis mejillas….todo se vuelve oscuro…adiós mi amor…
Benedicto Dzul Ornela