Siento
tu presencia, no distingo si es mi mente o la realidad.
Es
como si los temores y deseos cobraran vida y a la vez se suicidaran.
Es
como una flor despertando, es como un eco sin sonido.
Es
un infierno de pasiones.
Es
un cielo de ilusiones.
Es
el sepulcro de nuestras miradas.
Benedicto
Dzul Ornela
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