El
cementerio era más frío que los sentimientos del Diablo…
De
mis ojos salían lágrimas…
En
mis oídos retumbaba el eco de tu voz.
El
olor de tu ataúd me debilitaba.
No
sé si era tu recuerdo o el dolor que sentía, pero no había dormido en un millón
de años.
Nunca
me fallaste…
Prometiste
un por siempre…
¿Cuándo
volverás del más allá?
¿Aún
estas viva?
…
Benedicto
Dzul Ornela
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