sábado, 2 de noviembre de 2013

El cementerio era más frío que los sentimientos del Diablo…
De mis ojos salían lágrimas…
En mis oídos retumbaba el eco de tu voz.
El olor de tu ataúd me debilitaba.
No sé si era tu recuerdo o el dolor que sentía, pero no había dormido en un millón de años.
Nunca me fallaste…
Prometiste un por siempre…
¿Cuándo volverás del más allá?
¿Aún estas viva?


Benedicto Dzul Ornela

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