Este
poema lo escribí hace dos años, a una de mis mejores amigas: Luz Alondra.
El
mar de tu vacío es tu sepulcro.
Te
ríes lamentándote de vivir.
Eres
una flor sin jardín.
Eres
una luz oscura.
Eres
la nota de un viejo violín
Eres
el silencio de un ave.
Eres
la muerte de mi corazón.
Tu
cabello ondulado como las olas del amor. Tu rostro angelical, tu mirada
optimista. Tus ojos de un color vacío como la miel. Labios pequeños y
tentadores. Oh, alondra eres magnífica.
Benedicto
Dzul Ornela
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