sábado, 2 de noviembre de 2013

Este poema lo escribí hace dos años, a una de mis mejores amigas: Luz Alondra.


El mar de tu vacío es tu sepulcro.
Te ríes lamentándote de vivir.
Eres una flor sin jardín.
Eres una luz oscura.
Eres la nota de un viejo violín
Eres el silencio de un ave.
Eres la muerte de mi corazón.
Tu cabello ondulado como las olas del amor. Tu rostro angelical, tu mirada optimista. Tus ojos de un color vacío como la miel. Labios pequeños y tentadores. Oh, alondra eres magnífica.

Benedicto Dzul Ornela

0 comentarios:

Publicar un comentario