Había
algo extraño en ti, parecía que… parecía que estabas muerta…
Creí
que era mi imaginación, tus ojos miraban a todos lados desesperadamente, y lo
que dañaba era cuando tu mirada se centraba en mí… en un vacío fúnebre…
Nos
miramos, tú quisiste gritar pero solo un sonido vacío y agudo salió de tus
labios. Sentí miedo, desbordaste una sonrisa como aquella que me regalabas
cuando nos abrazábamos.
Tu
rostro se volvió delirante… fue cuando comprendí que no estabas sonriendo, sino que estabas viajando
al mundo de los espíritus… lo que gemías no lo podía distinguir ¿Era llanto? ¿Era
risa? ¿Era un lamento? ¿O era tu alma muriendo?
Tus
ojos de psicópata me miraron fija y letalmente…
Era
simple no era tú, éramos nosotros… nuestra muerte, nuestra vida, nuestro dolor…
Benedicto
Dzul Ornela
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