Eres
como un fantasma…
Apareces
sonriéndome y luego intentas orillarme al suicidio.
Es
fácil.
Ya
no estás aquí. ¿Desde cuándo?
¿Aún
me escuchas?
¿Aún
vives?
¿Aún
estás aquí?
En
cada lugar donde poso mis ojos estás ahí… sonriendo cariñosamente hasta desvanecerte
en mis labios.
¡Oh!
¿Aún estás con vida?
Camino
por la calle e intento imaginar que tu sepulcro no existe, pero… no lo sé, no
sé si existes realmente, solo sé que estás a mi lado, siento tu calor abrazándome,
tus palabras besando mis sentidos…
Creo
que me reuniré pronto contigo
Benedicto
Dzul Ornela
0 comentarios:
Publicar un comentario