jueves, 12 de septiembre de 2013



Comprando un helado (Fragmento)

(…) Llegamos…
El clima era frío en ese lugar. Trataba de disimular mi miedo ocultándome con una máscara imaginaria.

Él lanzo una pregunta detonadora: ¿De qué sabor?  Y a lo que yo respondí: De vainilla.
(…) Al momento en que él servía el helado, se podía escuchar el llanto de éste al ser separado de las demás neveras de otros sabores. Es como si no se derritieran sino que lloraran los helados al ser separados brutalmente del resto (…)

Finalmente pagué y me despedí con un “Gracias”.
(…) A pesar de estar lejos, aun escucho el llanto del helado (…)
Benedicto Dzul Ornela

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