La pasión de Salma
(…)
Los violines masturbaban a los oídos, la orquesta le hacía el amor a los
corazones. Un silencio emotivo de agonía envolvía a las almas espectadoras.
Sus
dedos comenzaron una orgía de pentagramas musicales (…)
(…)
El fuego consumía todo el escenario. Sólo un alma se quedó… Tú mi querida
Salma… Las llamas infernales te envolvieron con su encaje (…)
(…)
Me quedé en tu sepulcro esperando a que
los cuervos me comieran y que la muerte me decapitara con su hoz. (…)
Esta es una narración extensa. Sólo puedo compartirles un fragmento. Gracias por su comprensión
Benedicto Dzul Ornela
0 comentarios:
Publicar un comentario